Hola...
Soy Vanessa. Crecí en una familia católica, pero desde niña, entre los 4 y 6 años, sentía que ese no era mi lugar. Como si fuera extraterrestre, convencida de que el amor y la vida eran algo más de lo que veía. Esa inquietud me llevó a una larga búsqueda espiritual: diez años en la Iglesia Cristiana, después la espiritualidad, y en 2017 tuve mi primer contacto con Un Curso De Milagros. Aunque apenas lo entendía. Seguí acumulando títulos y terapias sin encontrar respuestas reales, hasta que la desesperación de repetir siempre el mismo caos me hizo decidir mirar las cosas desde otro lugar. Así llegué al Instituto MYEM con Sebastián Mora. Este entrenamiento no cambió mi vida de fuera hacia dentro, sino que ordenó mi mente y me mostró otras formas de elegir y observar. Hoy trabajo con mi papá y esa relación se transformó, igual que con mi mamá y mi pareja, y hasta mi vínculo con el dinero cambió. Me convertí en observadora de mi propia historia, viviendo sin miedo.
Aquí te respondo:
¿Por qué colaboro con el Instituto?
Colaboro en el Instituto porque he vivido de primera mano el impacto positivo que el entrenamiento mental ha traído a mi vida. Sé que puede ofrecer mucho a otras personas, y mi deseo de colaborar nace de la convicción, de la certeza, de que es crucial para el bienestar integral de cada ser humano. Quiero ser una extensión que lleve ese beneficio a más gente: a mis compañeros del Instituto, a Sebastián y a mi entorno personal.
Además, pertenecer al Instituto me inspira a seguir creciendo, desarrollándome y contribuyendo. Aunque la formación es en línea, la cercanía de Sebastián rompe la barrera de la pantalla y hace que la experiencia se sienta presencial, con una atención personalizada y con los compañeros muy cerca. Y el principio de transigencia cero, esa calidad de excelencia en la que lo que vienes a aprender no es negociable, me motiva a exigirme y a mantenerme a ese mismo nivel.
En resumen: colaboro en el Instituto por el impacto que ha traído a mi vida.
¿Por qué quiero que estas formaciones se propaguen?
Quiero que estas formaciones lleguen a más personas porque he visto los resultados de primera mano y porque ofrecen herramientas reales para vivir con mayor serenidad y coherencia. Vivimos en un mundo lleno de ruido que nos provoca conflicto interno, y este entrenamiento enseña a desmontar la culpa, el miedo y la rigidez mental de una forma muy profunda, con resultados a los treinta días si seguimos al pie de la letra el entrenamiento y las instrucciones que Sebastián nos da.
Compartirlo no es simple difusión: es una metodología que te devuelve la libertad emocional, que te convierte en el observador de tus propios pensamientos y te permite verte cuando actúas desde el miedo y liberarlo. Sin duda, mejora drásticamente la calidad de vida de quien decide practicarlo.
¿Qué cambios produjo en mi vida?
He experimentado de primera mano cómo este entrenamiento transforma la vida desde la raíz. En lo familiar, la relación con mi papá mejoró muchísimo: antes solo hablábamos de trabajo y negocios, y hoy conectamos verdaderamente como padre e hija. Con mi mamá solía reaccionar con impaciencia y fricción; ahora tengo la capacidad de escucharla y la comunicación fluye con tolerancia mutua. En mi relación de pareja, que siempre fue muy buena, el entrenamiento me ha ayudado a gestionar las fricciones del día a día, más aún porque también trabajamos juntos.
Este proceso me ha ayudado a salir del rol de víctima, a observarme, a dejar de culpar, a no guardar resentimientos y a moverme con mayor libertad mental. También impactó mi economía: al perder el miedo recuperé la confianza y, al cambiar mi mentalidad, mi realidad financiera se transformó. Como es adentro, es afuera.
El entrenamiento mental no cambia tu vida por sí solo: cambia tu mente y, al cambiar tu mente, eso acaba teniendo efecto en tu vida. Lo que lo hace posible es tu compromiso. Te enseña a convertirte en el observador de tus pensamientos y del personaje que eliges ser, a dejar de reaccionar desde la culpa, el miedo o el drama, y a tomar decisiones desde la paz, el gozo y la certeza. Cuando observas tu mente, corriges el rumbo, abandonas las ideas que te llevan al sufrimiento y vuelves a elegir estar bien. Te conviertes en un ninja de tus pensamientos.